La obesidad es una enfermedad, no una elección: por qué es urgente cambiar el relato

Hay frases que se repiten tanto que terminan siendo invisibles. «Come menos y muévete más.» Cuatro palabras que resumen décadas de incomprensión médica, de estigma social y de sufrimiento innecesario. Si usted ha luchado alguna vez contra la obesidad, o conoce a alguien que lo haya hecho, seguramente reconoce esa frase. Y tal vez sepa también el daño que hace.

La Dra. Ana García Navarro lleva más de treinta años en los quirófanos del Hospital Vithas Granada, operando a pacientes con obesidad severa. Lleva treinta años también escuchando sus historias: las dietas fallidas, las consultas médicas que dejaron más heridas que soluciones, los años perdidos sintiéndose culpables de una enfermedad que nunca fue su culpa. Desde esa trinchera clínica, y con la autoridad que dan los años y los resultados, la Dra. García Navarro tiene algo importante que decir sobre la obesidad. Algo que la ciencia respalda, pero que la sociedad todavía se resiste a escuchar.

Este artículo recoge su perspectiva, la evidencia científica acumulada durante décadas y el estado actual de la cirugía bariátrica en Granada como herramienta terapéutica de primer orden en el tratamiento de la obesidad mórbida. Una herramienta que, en manos expertas, salva vidas.

El estigma que mata: cuando el prejuicio se convierte en obstáculo médico

Imaginemos por un momento que una persona acude a urgencias con dolor en el pecho. Nadie en esa sala va a preguntarle si «realmente ha intentado» no tener un infarto. Nadie va a sugerirle que, si se esforzara un poco más, su corazón funcionaría mejor. La atención médica se activa de inmediato, sin juicio, sin culpa.

Ahora imaginemos que esa misma persona acude a consulta con una obesidad mórbida, índice de masa corporal por encima de 40, apnea del sueño, diabetes tipo 2 y problemas articulares severos. ¿Qué ocurre? Con demasiada frecuencia, lo que ocurre es exactamente lo contrario. Se le pide que pierda peso «por su cuenta». Se le mira con condescendencia. Se le recetan dietas que ya ha probado. Y cuando fracasa —porque fracasará, porque la biología así lo determina— se interpreta ese fracaso como una falta de voluntad.

«El mayor obstáculo que encuentran mis pacientes no es el quirófano ni el postoperatorio: es el camino previo», explica la Dra. García Navarro. «El tiempo que han perdido sintiéndose culpables, escuchando que solo necesitaban comer menos y moverse más, aguantando miradas de juicio en consultas médicas que deberían haberles ofrecido otra cosa. El estigma asociado a la obesidad es una forma de violencia silenciosa que retrasa el diagnóstico, deteriora la salud mental y en ocasiones lleva a las personas a renunciar al tratamiento que necesitan.»

Este no es solo un problema de empatía o de buenas maneras en la consulta. Es un problema de salud pública con consecuencias medibles. Un estudio publicado en la revista The Lancet en 2021 concluyó que el estigma relacionado con el peso está asociado con una mayor mortalidad cardiovascular, independientemente del propio índice de masa corporal. El estrés crónico que genera el estigma eleva el cortisol, favorece la inflamación sistémica y agrava los mismos problemas metabólicos que se pretende tratar.

El estigma, en definitiva, no solo hiere. Mata.

Lo que la ciencia lleva décadas diciendo: la obesidad tiene biología propia

La Organización Mundial de la Salud reconoció la obesidad como enfermedad crónica hace décadas. Sin embargo, en la práctica clínica y en el imaginario colectivo persiste una visión moralista de la enfermedad que no tiene correspondencia científica.

Las principales sociedades científicas —la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO), de la que la Dra. García Navarro es miembro con el número 141; la International Federation for the Surgery of Obesity (IFSO); y la Endocrine Society, entre otras— han documentado con rigor creciente que la obesidad grave tiene un sustrato biológico complejo. No es una cuestión de carácter, de disciplina ni de estilo de vida. Es una enfermedad con mecanismos fisiopatológicos bien identificados.

¿Qué ocurre realmente en el cuerpo de una persona con obesidad?

La investigación en neuroendocrinología ha revelado en los últimos veinte años un sistema de regulación del peso corporal extraordinariamente complejo. El hipotálamo actúa como un termostato metabólico que integra señales de docenas de hormonas y neuropéptidos —grelina, leptina, péptido YY, GLP-1, insulina, entre otros— para regular el apetito, el gasto energético y el metabolismo basal.

En personas con obesidad, este sistema de regulación funciona de manera diferente. La resistencia a la leptina, por ejemplo, impide que el cerebro reconozca las señales de saciedad con normalidad. El cuerpo, en lugar de percibir la abundancia de grasa almacenada, actúa como si estuviera en situación de hambruna permanente: reduce el gasto calórico basal, aumenta el apetito y optimiza el almacenamiento energético.

A esto se suman factores genéticos —se han identificado más de 400 variantes genéticas asociadas al riesgo de obesidad según investigaciones del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano (NHGRI)—, factores epigenéticos, microbioma intestinal alterado, disruptores endocrinos ambientales y, en muchos casos, factores psicológicos y traumáticos que no pueden separarse del cuadro clínico.

«Tratar la obesidad como un problema de conducta exclusivamente es, a estas alturas, una posición científicamente insostenible», afirma con contundencia la Dra. García Navarro. «No porque los hábitos no importen —importan, y mucho—, sino porque tratar únicamente los hábitos sin abordar la biología subyacente es como intentar apagar un incendio con un vaso de agua.»

Esta perspectiva está respaldada por el New England Journal of Medicine, que publicó en 2019 una revisión exhaustiva sobre la fisiopatología de la obesidad concluyendo que los mecanismos compensatorios que se activan tras la pérdida de peso son tan potentes que hacen prácticamente imposible el mantenimiento del peso perdido a largo plazo mediante dieta y ejercicio solos en personas con obesidad grave.

¿Qué cambia cuando se opera? La cirugía bariátrica más allá del bisturí

Cuando la Dra. García Navarro realiza una gastrectomía vertical o un bypass gástrico en su consulta de Granada, no está simplemente reduciendo el tamaño del estómago. Está interviniendo en el eje intestino-cerebro, modificando la producción de hormonas, reprogramando el termostato metabólico. Es cirugía metabólica, no solo bariátrica.

El efecto hormonal: lo que nadie ve cuando ve un quirófano

El ejemplo más ilustrativo es el de la diabetes tipo 2. En pacientes con obesidad mórbida y diabetes, el bypass gástrico produce una remisión de la diabetes en más del 80% de los casos. Y lo hace en días o semanas, mucho antes de que se produzca una pérdida de peso significativa.

Este efecto —documentado por el NIH (National Institutes of Health) y por decenas de ensayos clínicos publicados en PubMed— no puede explicarse por la reducción calórica. Lo que ocurre es una modificación profunda en la secreción de incretinas intestinales, especialmente el GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1), que mejora dramáticamente la sensibilidad a la insulina y la función de las células beta pancreáticas.

«Cuando operamos, estamos actuando sobre la enfermedad, no sobre sus síntomas externos», explica la especialista. «Por eso los resultados son tan diferentes a los de cualquier dieta. No es magia: es fisiología.»

Tipos de cirugía bariátrica: cuál es la más adecuada para cada paciente

Cada paciente es diferente, y la Dra. García Navarro lo sabe bien. No existe una técnica universalmente superior; existe la técnica más adecuada para cada caso clínico, edad, comorbilidades y perfil psicológico del paciente. Las intervenciones más frecuentes en su práctica clínica incluyen:

  • Gastrectomía vertical (sleeve gástrico): Reduce el tamaño del estómago en aproximadamente un 80%, eliminando además la zona productora de grelina, la hormona del hambre. Es la técnica más extendida actualmente por su eficacia, seguridad y reversibilidad parcial.
  • Bypass gástrico en Y de Roux: Modifica tanto el tamaño del estómago como el recorrido intestinal, produciendo los cambios hormonales más pronunciados. Especialmente indicado en pacientes con diabetes tipo 2 o reflujo gastroesofágico severo.
  • Minibypass gástrico (bypass de anastomosis única): Técnica de menor complejidad quirúrgica que el bypass clásico, con resultados comparables en pérdida de peso y remisión metabólica.
  • Banda gástrica ajustable: Menos utilizada en la actualidad, reservada para perfiles muy específicos de pacientes.

La decisión se toma siempre de forma individualizada, tras una valoración exhaustiva que incluye consultas con el equipo multidisciplinar: cirujano, endocrinólogo, psicólogo, nutricionista y, cuando es necesario, cardiólogo o neumólogo.

¿Cuáles son los criterios para ser candidato a cirugía bariátrica?

Según las guías clínicas de la SECO y la IFSO, los criterios generales de indicación quirúrgica son:

  • IMC igual o superior a 40 kg/m², independientemente de la presencia de comorbilidades.
  • IMC entre 35 y 40 kg/m² con al menos una comorbilidad mayor: diabetes tipo 2, hipertensión arterial, apnea obstructiva del sueño, dislipemia, esteatohepatitis no alcohólica u otras.
  • IMC entre 30 y 35 kg/m² con diabetes tipo 2 de difícil control metabólico (indicación metabólica).
  • Edad entre 18 y 65 años como rango habitual, aunque puede individualizarse.
  • Fracaso de tratamientos conservadores previos (dieta, ejercicio, tratamiento farmacológico) durante al menos 6-12 meses.
  • Ausencia de contraindicaciones psiquiátricas o médicas mayores.

El cumplimiento de estos criterios no garantiza automáticamente la indicación quirúrgica. La evaluación integral del equipo y la motivación del paciente son igualmente determinantes.

El papel de la Dra. Ana García Navarro en la cirugía bariátrica en Granada

En el panorama de la cirugía bariátrica en Andalucía, el nombre de la Dra. Ana García Navarro es una referencia ineludible. Con más de tres décadas de experiencia en cirugía general y digestiva, y más de una década específicamente dedicada a la cirugía bariátrica y metabólica en Granada —desde 2012—, su trayectoria acumula una de las series de casos más amplias de la región.

Jefa de la Unidad de Cirugía General del Hospital Vithas Granada, la Dra. García Navarro combina la experiencia técnica con una filosofía asistencial centrada en el paciente que va más allá de la intervención quirúrgica. «Una operación bariátrica es el comienzo de un camino, no el final», suele decir. «El éxito a largo plazo depende del seguimiento, del apoyo nutricional y psicológico, y del compromiso del paciente con su nueva vida.»

Su formación y membresías reflejan esa visión integradora: es miembro de la Asociación Española de Cirujanos (AEC), de la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO) —con el número de colegiación 141— y de la International Federation for the Surgery of Obesity and Metabolic Disorders (IFSO), la máxima referencia científica mundial en su especialidad.

Un enfoque multidisciplinar: la clave del éxito sostenido

La Dra. García Navarro trabaja en el marco de una unidad multidisciplinar en el Hospital Vithas Granada, donde la atención al paciente bariátrico se aborda desde múltiples especialidades. Este modelo de atención —recomendado por todas las sociedades científicas de referencia como el estándar de calidad en cirugía bariátrica— implica que el paciente no llega a quirófano tras una sola consulta, sino después de un proceso estructurado que incluye:

  • Evaluación médica completa y analítica preoperatoria.
  • Valoración nutricional y educación dietética preoperatoria.
  • Evaluación psicológica y, si es necesario, acompañamiento psicoterapéutico.
  • Seguimiento postoperatorio a largo plazo: revisiones periódicas, ajuste nutricional, suplementación y apoyo continuo.

Esta estructura no es un lujo: es una necesidad clínica. Los estudios de seguimiento a largo plazo publicados por el NIH y la SECO demuestran que los mejores resultados en pérdida de peso sostenida y remisión de comorbilidades se obtienen en aquellos centros que cuentan con programas multidisciplinares estructurados.

¿Qué esperan los pacientes cuando llegan a la consulta de la Dra. García Navarro?

Muchos de los pacientes que llegan a la consulta de la Dra. García Navarro llevan años, a veces décadas, batallando con su peso. Han probado dietas hipocalóricas, programas de ejercicio intensivo, tratamientos farmacológicos. Han leído libros, seguido influencers de bienestar, comprado electrodomésticos para hacer batidos verdes. Y han fracasado. No porque sean débiles, sino porque estaban luchando contra su propia biología con herramientas insuficientes.

Lo primero que encuentran en esa consulta, según explican muchos de sus pacientes, es que alguien les escucha sin juzgar. «Es la primera vez que un médico no me dice que es mi culpa», es una de las frases que la Dra. García Navarro escucha con frecuencia. Esa escucha activa, ese cambio de paradigma en la relación médico-paciente, tiene un valor terapéutico en sí misma que no debe subestimarse.

A partir de ahí comienza el proceso: evaluación, información, decisión compartida y, si el paciente es candidato y así lo decide, preparación para la cirugía. Sin prisa, sin presiones, con toda la información sobre la mesa.

Evidencia científica: lo que dicen los números sobre la cirugía bariátrica

Los datos sobre la eficacia de la cirugía bariátrica son, a estas alturas, robustos y consistentes. No estamos ante una técnica experimental ni ante resultados preliminares. Estamos ante décadas de evidencia acumulada en miles de pacientes, publicada en las revistas médicas más prestigiosas del mundo.

Algunos de los hallazgos más relevantes, avalados por fuentes como el NIH, la Mayo Clinic, PubMed y el New England Journal of Medicine, incluyen:

  • Pérdida de peso sostenida: La cirugía bariátrica produce una pérdida del exceso de peso de entre el 50% y el 80% a cinco años, muy superior a cualquier tratamiento no quirúrgico.
  • Remisión de la diabetes tipo 2: Entre el 70% y el 86% de los pacientes con diabetes tipo 2 alcanzan la remisión completa tras cirugía bariátrica, según estudios publicados en el New England Journal of Medicine (2012, 2014).
  • Reducción de la mortalidad cardiovascular: Un estudio de la Swedish Obese Subjects (SOS), con seguimiento a más de 20 años, demostró una reducción del 30% en la mortalidad total y del 53% en la mortalidad cardiovascular en pacientes operados frente a los tratados de forma conservadora.
  • Mejora de la apnea del sueño: Más del 80% de los pacientes experimenta una mejora significativa o remisión completa de la apnea obstructiva del sueño.
  • Mejora en la calidad de vida: Los estudios de calidad de vida (BAROS, SF-36, EQ-5D) muestran mejoras estadísticamente significativas en todas las dimensiones: física, psicológica y social.
  • Reducción del riesgo de cáncer: Una revisión de la IARC (Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer) concluyó que la pérdida de peso significativa reduce el riesgo de varios tipos de cáncer, incluidos los de endometrio, colon y mama.

«Cuando a veces se me pregunta si la cirugía bariátrica funciona, me pregunto por qué nadie formula esa misma pregunta sobre la quimioterapia o los stents coronarios», reflexiona la Dra. García Navarro. «La cirugía bariátrica tiene niveles de evidencia comparables a los de cualquier intervención médica de primer orden. El problema es que seguimos viendo la obesidad con otros ojos.»

Riesgos y realidad: lo que hay que saber antes de decidir

La cirugía bariátrica es eficaz, pero no es trivial. Como cualquier intervención quirúrgica mayor, conlleva riesgos que deben ser conocidos y evaluados con rigor. La honestidad sobre este aspecto forma parte del proceso de consentimiento informado que se lleva a cabo en la consulta de la Dra. García Navarro.

Las complicaciones más frecuentes incluyen reflujo gastroesofágico, déficits nutricionales (especialmente de vitamina B12, hierro y vitamina D) y, en el caso del bypass, síndrome de dumping. Las complicaciones graves —hemorragia, fuga anastomótica, tromboembolismo— son infrecuentes en centros con alto volumen quirúrgico y equipo experimentado, con tasas inferiores al 1-2% en series contemporáneas.

La mortalidad asociada a la cirugía bariátrica en centros especializados es inferior al 0,3%, similar a la de una colecistectomía laparoscópica (extirpación de vesícula), según datos de la SECO y la IFSO. Es decir: comparable al riesgo de una cirugía abdominal de baja complejidad.

El seguimiento postoperatorio a largo plazo es fundamental para prevenir y detectar precozmente estas complicaciones. La suplementación vitamínica y mineral de por vida es prácticamente universal en pacientes con bypass gástrico, y necesaria en muchos casos con gastrectomía vertical. Este es uno de los aspectos que la Dra. García Navarro subraya en cada consulta preoperatoria: la cirugía es la herramienta; el compromiso del paciente con el seguimiento es la garantía.

Un llamamiento al sistema sanitario y a la sociedad

La Dra. García Navarro no es solo una cirujana. Es también una voz que lleva años reclamando, desde los foros científicos y desde la práctica clínica, un cambio profundo en la manera en que la medicina y la sociedad abordan la obesidad.

«Necesitamos que el sistema sanitario deje de tratar la obesidad como un fracaso personal y empiece a tratarla como lo que es: una patología crónica que merece recursos, tiempo y equipos multidisciplinares. Y necesitamos que la sociedad entienda que juzgar a una persona por su peso es tan injusto —y tan dañino— como juzgarla por tener diabetes o hipertensión. El cambio de relato no es solo una cuestión de amabilidad. Es una cuestión de salud pública.»

En España, la prevalencia de obesidad en adultos supera el 23%, según la Encuesta Nacional de Salud (ENSE 2020). La Organización Mundial de la Salud proyecta que para 2030 más del 50% de la población europea tendrá sobrepeso u obesidad. Estamos ante una de las crisis de salud pública más importantes de nuestro tiempo, y seguimos abordándola con herramientas del siglo pasado.

La cirugía bariátrica no es la única respuesta. Pero es una herramienta terapéutica de primer orden que sigue siendo accesible para muy pocos: en España, solo el 2% de los pacientes con obesidad mórbida que podrían beneficiarse de la cirugía bariátrica llegan realmente a la mesa de operaciones. Las barreras son múltiples: económicas, de acceso al sistema público, de desconocimiento y, sobre todo, de estigma. Porque muchas personas ni siquiera se atreven a preguntar, convencidas de que su problema «es cosa suya».

«Mi trabajo es operar con el máximo rigor técnico y cuidar a mis pacientes antes, durante y después de la cirugía», concluye la Dra. García Navarro. «Pero también es este: contribuir a que más personas sepan que tienen opciones, que la obesidad no es su culpa, y que existen tratamientos que pueden cambiarles la vida. Si este artículo llega a una sola persona que necesita escuchar esto, habrá valido la pena.»

¿Cómo es el proceso paso a paso en la consulta de la Dra. Ana García Navarro en Granada?

Para quienes estén considerando la cirugía bariátrica como opción terapéutica, el proceso en la consulta de la Dra. García Navarro en el Hospital Vithas Granada sigue un protocolo claro y estructurado:

  • Primera consulta: Evaluación médica completa, revisión del historial clínico, cálculo del IMC y comorbilidades, y primera orientación sobre opciones terapéuticas.
  • Evaluaciones complementarias: Analítica completa, estudio nutricional, valoración psicológica, gastroscopia y, si está indicado, estudio cardiológico y neumológico.
  • Sesión informativa: La Dra. García Navarro dedica tiempo específico a explicar en detalle las técnicas disponibles, sus resultados esperados, riesgos y el proceso de seguimiento postoperatorio. Sin prisa, con todas las preguntas respondidas.
  • Decisión compartida: La indicación quirúrgica nunca es unilateral. Es una decisión consensuada entre el paciente, la cirujana y el equipo multidisciplinar.
  • Preparación preoperatoria: Dieta preoperatoria, ajuste de medicación cuando es necesario, y orientaciones para la recuperación postquirúrgica.
  • Cirugía y hospitalización: Intervención laparoscópica de mínima invasión. La estancia hospitalaria habitual oscila entre 2 y 3 días.
  • Seguimiento a largo plazo: Revisiones periódicas al mes, a los tres meses, a los seis meses y anuales. Apoyo nutricional y psicológico continuado.

Para más información o para solicitar una primera consulta, puede contactar directamente con la consulta de la Dra. Ana García Navarro a través de su sitio web o por teléfono.

Información de contacto
Dra. Ana García Navarro — Especialista en Cirugía Bariátrica en Granada
Hospital Vithas Granada | Av. Santa María de la Alhambra, 6, Genil, 18008 Granada
Teléfono: 639 86 36 31
Sitio web: draanagarcianavarro.com

Sobre la doctora

La Dra. Ana García Navarro es Jefa de la Unidad de Cirugía General del Hospital Vithas Granada, miembro de la AEC (Asociación Española de Cirujanos), de la SECO (Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad e Intervencionismo, nº 141) y de la IFSO (International Federation for the Surgery of Obesity and Metabolic Disorders). Realiza cirugía bariátrica en Granada desde 2012 y acumula más de 30 años de experiencia en cirugía general y digestiva. Es una de las referencias más reconocidas en el tratamiento quirúrgico de la obesidad mórbida en Andalucía.