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En los últimos tiempos estamos viviendo o mejor hemos vivido un periodo de producción literaria alrededor del género erótico bastante importante. Eso está bien, está muy bien porque además demuestra un acercamiento al mundo del sexo desde distintas perspectivas y condiciones a un hecho que nos une, como es el erotismo y el mundo del sexo: común a todos nosotros.

Desde el punto de vista de la literatura a veces se han planteado dudas a la hora de escribir una escena de contenido erótico en algunos escritores/as por distintos motivos, por supuesto sobre todo en aquellos que no escribían en el género, y eso hacía que las escenas no resultasen del todo creíbles o naturales.

¿Qué hemos de tener en cuenta a la hora de escribir una escena erótica?

Hoy os traigo mi punto de vista, compartido por algunos otros compañeros/as que cultivan el género. Por supuesto, y como siempre digo, este es mi punto de vista y siempre puede haber otros.

  1. Lo primero que debemos tener en cuenta son las diferencias entre las voces narrativas y los personajes. Debes conocer bien tu sexo, no me refiero al genital, eso doy por hecho que ya lo conoces (;P) me refiero a tu género y cómo vive en general, la sexualidad y el erotismo. Por supuesto cada persona tiene una manera de ver y de vivir el sexo, y en cuestiones de género (más allá de ciertas coincidencias puntuales) igual. Hombres y mujeres lo vivimos de diferente manera, ni mejor ni peor, diferente. Por eso, debes cuidar la forma de hablar de tus personajes, los tiempos, el lugar en el que interactúan, su condición social y época para no poner en ellos cierto tipo de expresiones.

Ej.- A pesar de que, por supuesto había excepciones, el conocimiento de ciertas prácticas y expresiones; por ejemplo en la Edad Media en una zona rural, no utilizarían ni usarían los mismo conceptos y expresiones que se usarían en la edad contemporánea en el entorno de una gran ciudad.

  1. En esta misma línea debes tener conciencia de la situación de tu personaje principal, sus conocimientos, su forma de hablar. No puede ser que su durante toda la novela las expresiones de tu personaje son malsonantes, tanto en sus pensamientos como en los diálogos, de repente se apodere de él una candidez y suavidad en las formas al tratar una escena de contenido sexual. Esto convertiría a tu personaje en algo poco creíble. No habría coherencia en su discurso.
  2. Olvídate de los miedos, de qué van a pensar aquellos que te conocen cuando lean lo que estás escribiendo, de tabúes, de límites. Escribe con el corazón aquello que quieres escribir. Si no lo haces y vas con el freno de mano puesto, te garantizo que tu escena no será creíble, ni emocionará a nadie. Habla d elas emociones de tus personajes y tampoco te fijes constantemente en describir qué parte del cuerpo va en un lugar u otro. Cuando tienes que describir una escena en la que dos personajes están comiendo tampoco lo haces. Si tratas el sexo como una función humana más (todos sabemos de sus particularidades pero creo que esta visión te puede ayudar a quitar hierro al asunto) hará que tus escenas fluyan.

    El prohibido y las zonas restringidas en cuanto a la literatura deben dejarse atrás, superarse.

    El prohibido y las zonas restringidas en cuanto a la literatura deben dejarse atrás, superarse.

Otra cuestión importante en las descripciones de las coreografías sexuales que utilizamos en las escenas es centrarnos en aspectos físicos, sin prestar atención a alas emociones. En muchas ocasiones nos parece más importante reflejar el recorrido que hace una mano desde la parte baja de la espalda, por una cadera… que las sensaciones que despierta en el otro personaje o en el mismo que realiza la acción el recorrido, la situación, el morbo, los pensamientos que trae a la cabeza.

Por supuesto es importante situar al lector y que no le resulte inverosímil ciertas posiciones o gestos para que la escena sea del todo creíble, pero lo que nos acerca a los personajes y resta frialdad a los movimientos son los resultados obtenidos.

No te martirices con la idea tan extendida que circula por ahí de que el lector da por hecho que el escritor ha practicado todas y cada una de las acciones y posiciones que relata.

¿Deberíamos pensar lo mismo de quien escribe novela negra o terror?

No creemos que vayan matando personas por ahí en su vida diaria ¿cierto? Pues eso.

¿Qué quiero decir con esto?

Pues quiero decir que le des rienda suelta a tu imaginación puesto que, afortunadamente, hoy en día nada en el sexo debe ser considerado como sucio o poco honorable.

  1. Huye del lenguaje demasiado enrevesado. Llama a las cosas por su nombre que no pasa nada. He leído algunos artículos en inglés en los que llaman a este tipo de lenguaje “Purple Prose” (Prosa Púrpura). Se refiere, y yo también, al uso de expresiones en tu novela o relato como “Su monte de Venús”, “su cueva del amor entre columnas de seda” “la espada desenvainada”… Vamos a ver, aunque ahora puedas estar riendo a más no poder, en alguna ocasión hemos caído en este error para no parecer digamos “soeces” o demasiado directos.

¿Se puede evitar?

Por supuesto.

¿Cómo?

De varias maneras.

  • ¿Tú hablarías en esos términos para contarle a tu mejor amigo/a una noche de pasión? Me refiero a hacerlo sin que ambos os estéis partiendo de la risa. Y si estáis en un lugar público, las mesas de al lado os estén acompañando. Pues hazlo de la misma manera que se lo contaría a el/ella.
  • Leelo a alguien de confianza y trata de observar sus reacciones. Si en lugar de tratar de abanicarse por el calor generado, quiere que dejes de leer para coger aire porque no aguanta la risa, algo estás haciendo mal.

    No te imagino describiendo una escena de este estilo con palabras como la "pulcritud de sus gestos me llevaron al éxtasis" No.

    No te imagino describiendo una escena de este estilo con palabras como la “pulcritud de sus gestos me llevaron al éxtasis” No.

En el lado opuesto tendrías el uso de un lenguaje demasiado técnico, que tampoco es apropiado. O por el contrario uno muy sucio que quizá a muchos lectores, no les agrada. Para todo hay un momento. Tus personajes no tienen que ser estrellas del porno, ni unos académicos de la lengua.

Hay quien dice incluso, que para escribir erótica no hace falta nombrar de ningún modo los genitales.

¿A ver qué te parece este texto?

Llevaba escuchándole hablar de sí mismo y de sus logros toda la cena, y no parecía cansarse en absoluto. Era difícil contener un bostezo.

De repente sentí el tacto de una mano que se posaba en mi pierna y me acariciaba de arriba abajo. El primer impulso fue mirar al frente a Elisa, que comía mientras escuchaba con atención las hazañas de su padre.

No quería mirar, no quería bajar la vista y descubrir a la propietaria de esa mano que ahora bajaba lentamente la cremallera de mis vaqueros.

Tosí levemente al sentir el tacto de unos dedos internándose con avidez en mi slip.

—¿Estás bien, Adrián? —Sonaron al unísono las voces prohibidas de Alicia y Elena, la hermana pequeña y la madre de Elisa, que se sentaban a mi derecha y a mi izquierda.

Muchas veces para generar excitación, no hace falta huir de la realidad, sino justo lo contrario.

  1. Finalmente, leía el otro día una frase con la que estoy muy de acuerdo, y he querido traértela: “Más no es sinónimo de mejor”. Venía colación del número de páginas y palabras que escribimos en una obra, pero creo que también tiene su aplicación a esta entrada porque en muchas ocasiones, menos es más.

No hace falta especificar todos y cada uno de los movimientos de los cuerpos de tus personajes mientras hacen el amor, sus convulsiones, gemidos, etc…Si el lector quisiera eso, perfectamente puede acudir a una película porno y disfrutar de todos los detalles sin demorarse en el tiempo.

Esto no quiere decir que se ofrezcan los justos en cada momento. Debemos tener en cuenta que si comenzamos con escenas demasiado exigentes, querremos ir superándolas conforme avancemos y al final, las orgías nos parecerán demasiado poco incluso para contar lo que queremos contar.

Sugerir, provocar, incitar… son armas mucho más poderosas a veces que la representación total de lo que narramos.

Todo como siempre, bajo mi punto de vista.

¿Qué te ha parecido, vas a escribir tus escenas ahora?

¿Te apetece dejarme un comentario con las cosas que te preocupan a la hora de escribir una escena erótica?


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Autor

José Carlos Sáchez Montero

Comments

  1. Raquel    

    ¡Buenas Ana! Me ha parecido un artículo bastante útil, aunque sí que creo que luego, a la hora de escribir escenas de sexo, cada autor es de su padre y de su madre, porque se escriben de todas las maneras posibles. ¡Un abrazo!

    1. José Carlos Sáchez Montero    

      ¡Hola Raquel! Muchas gracias por pasarte y comentar. Me alegro que te haya parecido útil. Coincido plenamente contigo en la apreciación puesto que, como digo en la entrada, cada lector (y por supuesto cada escritor) tiene sus propios gustos y sus propias fobias. Lo que si es cierto es que como en todo, unas ciertas pautas dentro del género también hay. Por eso mi interés en daros mi punto de vista al respecto de las mismas.
      Un fuerte abrazo y gracias de nuevo.

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