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Aprender cómo se escribe una novela detectivesca es un magnífico proceso para cualquier escritor de ficción. Por ejemplo, no hay nada mejor que este género para manejar con soltura la relación causa-efecto o, como en este tipo de historias casi todos los personajes pueden considerarse sospechosos, al trabajarlas acabas por asimilar la importancia que tienen en una historia las motivaciones de los personajes, su vida pública y su vida privada, etc.

 

6 claves para escribir una buena novela policíaca

 

Por ello este artículo no sólo debería interesar a aquéllos que desean escribir dentro del género, sino a todos y cada uno de vosotros. Vamos a ver esas 6 claves para escribir una buena novela policíaca que además te ayudarán a interiorizar algunos procesos que te vendrán bien, sea cual sea el género que escribas.

 

1. Busca inspiración en los grandes autores

Personalmente, y como fan incondicional de Agatha Christie, suelo inspirarme en sus trabajos para los míos, especialmente en Carter & West, historias que se desarrollan durante la época, la posguerra inglesa y que son, por tanto, comunes en muchos casos a los de las historias de la Gran Dama del Crimen.

El modo en que se mueven sus personajes, se expresan, piensan… Todo ello refleja el momento histórico en el que la novela tiene lugar y, por tanto, te da muchas pistas como autor para asimilar conocimientos que de otra forma no tendrías.

Pero no sólo eso: estudiar a los grandes maestros te enseña cómo se las apañan para crear un gran misterio y, sobre todo, para llevarlo al papel de una manera no sólo atractiva para el lector sino también lo suficientemente complicada como para que el juego de descubrir al asesino se decante siempre hacia la parte del detective.

En algún lugar leí hace tiempo que para aprender a estructurar una novela tenías que “destripar” ocho. Es decir, deshacerlas, fibra a fibra, hasta comprender el más diminuto de sus componentes. Pues algo parecido es lo que te aconsejo aquí: lee novela policíaca y desentraña cada uno de los procedimientos y tácticas que ha utilizado el autor. Verás como poco a poco los vas haciendo tuyos.

 

2. Aumenta tus conocimientos del mundo policial

A veces creemos que basta con desarrollar una buena trama y conseguir que cada pieza del puzle cuadre al final para completar un buen trabajo en lo que a este género se refiere. Pero no es así. Conocer los entresijos del mundo policial y criminal es una tarea indispensable a la que debemos consagrar tiempo y esfuerzo. Así que dedícaselo. Aprende directamente de la vida real. Ponte en contacto con un policía de verdad y pídele que te enseñe.

Pero, además, emplea tiempo en leer libros que hablen de crímenes auténticos y de cómo fueron resueltos. Aprende la terminología básica y más común que utilizan los investigadores, los forenses e incluso los abogados. Aprende a pensar como uno de ellos.

 

3. Proporciona a los personajes motivaciones potentes

Un personaje que no desee nada es un personaje que tiene que salir pitando de la  historia. Lo dijo Kurt Vonnegut: “Todo personaje que aparece en una novela debe querer algo” y esto es especialmente importante si se trata de una novela policíaca.

Pero no todos esos deseos han de estar necesariamente relacionados con el crimen, lo cual te proporciona un buen montón de material para crear falsos sospechosos y desviar la atención del lector y del detective del verdadero camino. De hecho, y debido a que el trabajo detectivesco se basa en el razonamiento y la deducción, tu historia será mucho más creíble si incluyes información que desoriente al detective y al lector. Recuerda que incluso los mejores policías siguen pistas falsas, cometen errores deductivos y se equivocan.

Un consejo: mientras piensas qué tipo de acciones va a desarrollar cada uno de los personajes a lo largo de la historia, anota sus razones. Si un personaje hace algo debe tener una razón para ello. Esto te ayudará a mantener la verosimilitud de la relación causa-efecto, es decir, el convencimiento de que cada acción, cada palabra y cada reacción de un personaje se debe a una razón lógica. Ésta es una de las más potentes herramientas que tienes, como escritor, para hacer creíble la historia y mantener al lector dentro del sueño de la ficción.

 

4. Aprende a manejar los elementos que componen una novela policíaca

Lo necesitas, sobre todo, para desarrollar con maestría una historia que no puede calificarse como simplemente detectivesca. Siempre, al escribir, ten en cuenta el subgénero específico al que pertenece tu novela. No es lo mismo escribir un Whodunit que una novela negra.

En el primero, por ejemplo, el lector conoce, paso a paso, la investigación que el detective va desarrollando, lo cual le permite competir con él y, basándose en esa información, deducir la identidad del criminal. Pero supongamos ahora que nuestra novela la desarrollamos de manera que el lector conoce desde el principio quién es el asesino. Nuestra manera de trabajar esta historia tendría que ser necesariamente distinta.

Por supuesto, muchos de estos subgéneros comparten elementos, como las pistas falsas, los interrogatorios y los giros argumentales, pero el hecho de que lo hagan no debe confundirte y hacerte creer que todo vale, sea cual sea el subgénero. No es así y por ello debes conocer muy bien los elementos que componen una novela detectivesca en cualquiera de sus subgéneros.

 

5. Despierta la curiosidad del lector…

…y no la satisfagas demasiado pronto.

Los lectores somos cotillas. Tenlo siempre en mente porque partes con esa ventaja a tu favor. Ahora bien, esa curiosidad innata que posee todo el que abre un libro no es suficiente para mantener el suspense a lo largo de la historia. Por ello tienes que esforzarte en plantar en tu lector una semilla con la que puedas ir alimentando su interés y la necesidad de saber más.

Luego, además, no te apresures en saciar la curiosidad del lector demasiado pronto. Hazle “sufrir” (eso le encanta y le empujar a seguir leyendo), pero nunca de forma innecesaria. Es decir, haz crecer esa semilla hasta donde llegue. No la fuerces o este mecanismo perderá potencia y, con ella, perderás al lector.

 

6. Confía en tu lector

Ésta es una de las lecciones que más me ha costado aprender como escritora: la de confiar en el lector. La explicación de mi desconfianza no residía en que yo considerara que el lector era bobo y no iba a entender lo que le contaba si no desarrollaba y describía la historia con todo detalle, lo cual me llevaba a escribir textos demasiado explicativos. La razón de mi desconfianza radicaba únicamente en mi propia inseguridad como escritora.

Así que no cometas tú el mismo error. Ten por seguro que tus lectores son suficientemente hábiles como para descubrir al asesino por sí mismos si les proporcionas la información necesaria para ello (y nada más).

 

Y hasta aquí hemos llegado. ¿Qué piensas del artículo de hoy? ¿Te ha gustado? ¿Te ha resultado útil? Cuéntanoslo en los comentarios y, si crees que merece la pena, ¿lo compartes y nos ayudas a llegar a más gente?

Muchas gracias

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