Hoy vengo a soliviantar, como de costumbre.

Voy a alterar todo aquello que supone una conducta aprendida por ti a lo largo de todos estos años. ¿Y sabes qué?

Que después de esta entrada, me dejaras un comentario o no, terminarás de leer el artículo o no, o incluso no estarás de acuerdo conmigo.

¿Por qué?

Te estarás preguntando en este momento.

Pues porque todo lo que tiene que ver con el erotismo, con la sexualidad, con el sexo, con la atracción, la sensualidad o en general el placer de los sentidos, suele tener este tipo de respuestas.

No te culpes, ni me culpes a mi (o bueno, si te sientes mejor, hazlo ;P) Nos han enseñado a ello desde que somos pequeños. Quizá esto sea lo bueno y lo malo de estas cosas, poder reflexionar un segundo y sacar nuestras propias conclusiones, no repetir aquello que nos hayan contado sin cuestionarlo.

Está claro que hombres y mujeres somos distintos ¿no?

Hasta aquí de acuerdo.

Pero ¿Hay diferencias entre hombres y mujeres en cuanto al erotismo?

Sabes que no me gusta ser rotundo ni categórico con ninguna afirmación, con esta tampoco, por lo que me voy a remitir a la generalidad para decirte que habitualmente sí. Sin que esto pueda hacer peligrar las particularidades por las que personas de distinto sexo coinciden en aquellas cuestiones que pueden erotizarles.

Herramientas-básicas.

Una buena herramienta para estimular los sentidos del olfato y del gusto, y por qué no de la vista es el vino.

Los seres humanos hacemos el amor por varios motivos a parte del reproductivo, por sentimiento, por placer, por sensualidad, por voluntad, por lujuria, por felicidad, por deseo sexual, por erotismo.

El sexo tiene como componentes el instinto, los sentimientos, el amor y el deseo, así como lo erótico, lo cual será una conducta aprendida y dependerá de la cultura en la que se desenvuelvan los individuos.

La sexualidad humana incluye la intimidad, el sexo, el placer, el erotismo y la reproducción.

Y todo esto, no lo digo yo, sino la ciencia.

También es verdad que puedes estar de acuerdo o no con estas apreciaciones pero tienen una base de estudio detrás. Admito que podemos incorporar algunas. ¿Me las dices en los comentarios? Genial.

 

¿Cómo se expresa?

Hay distintas formas, pero suele expresarse personalmente o en compañía, mediante fantasías, deseos, pensamientos y relaciones sexuales.

Esto ya, me va sonando más a literatura, a escenas, a tramas, a caracterización de personajes ¿a ti no?

En esta entrada, estuve hablando sobre cómo construir escenas calientes, y yo creo que tiene mucho que ver con esto.

 

El erotismo es el mecanismo que genera el amor sensual, la atracción intensa y la pasión y excitación sexual de las personas.

 

¿Cuál es su lenguaje?

 

Su lenguaje es la sugestión, la seducción, el detalle, la insinuación, la invitación gestual y un imaginario de conductas dependiendo del entorno cultural donde se viva. En algunas sociedades, por ejemplo, puede ser erótico mostrar partes del cuerpo mientras que en otras, ocultarlo.

Esto es una de las cosas que nos hacen diferentes y al mismo tiempo hace tan grande al erotismo. Lo que para ti puede ser muy erótico, para mí no tiene por qué serlo, pero no lo define como ausente o carente de erotismo per se.

Permíteme un ejemplo.

Hace algunos años, que las mujeres enseñasen los tobillos era tremendamente sugerente, daba rienda suelta para imaginar. Unos años más tarde, eran las pantorrillas, las rodillas, sucesivamente…¿entiendes por dónde voy?

Todo esto debemos tenerlo en cuenta a la hora de escribir y describir nuestras escenas, y los contextos en las que las desarrollamos puesto que, de no hacerlo, perderíamos una gran oportunidad de darle coherencia interna a nuestro discurso narrativo.

Otra apreciación que a lo mejor solivianta los ojos menos entrenados. Creo que ninguna mujer se enamora por un pene, incluso me atrevería decir que tampoco se erotiza, SOLO, ante su contemplación. Igual que tampoco un hombre lo hace por la contemplación de una vagina.

No. Desengáñate, no es eso.

En lo que respecta a las cuestiones de carácter físico, lo erótico es múltiple y diverso: Ver, tocar, escuchar, oler, degustar, la voz, ojos, cabello, manos, orejas, ombligo, nalgas, pies, piernas  o el cuello, puede ser tan o más importante que los genitales.

sentido-tacto

No somos iguales a la hora de excitarnos, pero para la mujer el sentido del tacto tiene unas connotaciones distintas que para los hombres

El erotismo está del lado de la pasión y su elemento es el cuerpo. Herramientas. Medios. No fines en sí mismos.

  1. El oído. Dependemos de ellos para comunicarnos. Y ¿qué mayor necesidad en el erotismo que la de comunicarnos? Es importante por tanto este sentido para transmitir y para que nos transmitan. Muchas veces en una narración, la representación de los jadeos, gemidos, el sonido de los besos, de las pieles al rozarse, las ropas al caer rozando los cuerpos…son en sí mismos elementos que erotizan per se. Por aprendizaje cultural, hombres y mujeres llevan a cabo una diferente forma de desarrollo de la erótica de los sentidos. Según varios expertos, las mujeres tienen más desarrollado el gusto y el olfato, bueno a lo mejor no más desarrollado, sería más correcto más sensible. Y de la misma manera pueden llegar a desarrollar más el tacto y el oído. Por el contrario, los hombres están más sensibles al tacto y la vista, que por lo general se dirige a zonas con mayor identificación genital (nalgas, genitales y pechos). Ahí tienes una info muy necesaria para poder tratar con tus personajes. Tanto en este sentido como en un giro de tuerca que los retuerza hacía situaciones diversas.
  2. La vista. El 70% de los receptores sensoriales están en los ojos. Y al mismo tiempo es el sentido por el que percibimos e interpretamos la mayor parte de los estímulos del mundo. La vista tiene un papel importante en el encuentro erótico, por ejemplo, a partir de estímulos visuales podemos desarrollar fantasías eróticas, además, contemplar el cuerpo del otro es importante como factor de erotización. Quizá tener en cuenta este sentido, sobre todo en las caracterizaciones de localizaciones y personajes, concederá un mayor acercamiento del lector a nuestras historias, al poder contemplar desde más cerca las escenas que proponemos.
  3. El gusto. Los diferentes sabores de los alimentos y bebidas tienen efectos estimulantes o inhibidores del deseo y acercamiento sexual. Se ha hablado mucho acerca de los afrodisíacos, y lo que nos queda por hablar seguramente. En la antigüedad se especulaba con la idea de que ciertos alimentos con formas fálicas o de vulvas, ciertos olores, sabores estimulaban el contacto entre personas, cuando la realidad es que el mayor afrodisiaco lo tenemos en nuestra mente, capaz de generar diversas escenas e impulsos a través de la imaginación y la fantasia. Los labios, la lengua y los genitales tienen los mismos receptores nerviosos,  que los hace hipersensibles. El beso puede constituir una gran fuente de excitación, de deseo y de placer, incluso favorecer una respuesta orgásmica. Con ello, ya tenemos motivos más que suficientes para organizar nuestras escenas y darles un sentido a las coreografías sexuales de nuestros personajes, con razones científicas más que sobradas. No nos vayamos por las ramas con aspectos que no son reales.
  4. El tacto. El otro día escuchaba la famosa pregunta en un programa de radio ¿cuál es el órgano más grande del cuerpo humano? La persona en cuestión respondía que el hígado, pero lo cierto es que se trata de la piel. Es dónde se encuentra el sentido del tacto y además es clave para la excitación sexual. ¿Hay diferencias entre hombres y mujeres? Pues parece ser que también. Mientras entre ellas, hay una mayor frecuencia de veces en las que se tocan sin que suceda nada, para los varones supone un estímulo de carácter sexual (sigo diciendo que la generalidad no es buena para nada, pero los datos ahí están). Dentro de las diversas formas de tocar y ser tocados existen las siguientes: palpar, rozar, acariciar, amasar y rascar o arañar, que se diferencian en el grado de acercamiento emocional y sexual e intensidad de presión. Existen zonas erógenas o partes del cuerpo en que se encuentran una gran cantidad de terminaciones nerviosas y por tanto responden fácilmente al tacto y la presión, por lo general produciendo gran placer, sin embargo también existen otras zonas que han sido cargadas de significado erótico a través del condicionamiento sexual, gracias al aprendizaje. Ten este punto en cuenta y harás que tus personajes disfruten de sus juegos, y con ello también lo harán tus lectores.
  5. El olfato. Hay un mundo de olores a nuestro alrededor. Olores que emanan de nuestros cuerpos y también que se introducen en el mismo. El olor corporal puede ser un factor de estimulación o de inhibición del deseo sexual, ya que el buen o mal olor es subjetivo. En nuestra cultura, a muchas personas, los olores del cuerpo no les resultan agradables e incluso tratan de camuflarlos con perfumes. En muchas ocasiones nos es difícil describir un olor, sin embargo, los lazos entre el olfato y los centros de la memoria son abundantes, es por ello que un simple olor nos puede hacer recordar eventos del pasado o incluso personas. Recuerda por ejemplo la novela El perfume. A través de los olores por ejemplo podemos hacer que uno de nuestros personajes se excite y recuerde una imagen que le lleve a masturbarse y que esa misma escena tenga una fuerte carga erótica. En los animales las feromonas actúan como “desencadenantes”, despertando automáticamente el deseo sexual, mientras que en los seres humanos la reacción biológica puede ser cubierta por otra aprendida. Son diferencias a tener en cuenta para describir y crear escenas eróticas creíbles.

¿Y a ti que te parece?

¿Crees que son importantes los sentidos para tus escritos eróticos? No te voy a pedir que me cuentes que es lo que a ti te erotiza, no, pero ¿cuál de ellos te gusta más que estimule un escritor en una escena erótica?
 
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Autor

José Carlos Sáchez Montero

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