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Corregir una novela es algo que va mucho más allá de la revisión ortográfica, aunque, por desgracia, muchos escritores, sobre todo los principiantes, creen que ésta consiste simplemente en eso. Sin embargo, a la hora de revisar tu primer borrador (y segundo y tercero y…) hay un montón de elementos a los que debes prestar atención. De hecho, cada una de las correcciones que hagas debería atender a un elemento diferente.

Puede parecer tedioso, pero repasar tu novela es una tarea que debes tomarte muy en serio y realizar de manera concienzuda y metódica.

 

repasar tu novela

 

Hoy, en Ateneo, te sugerimos 5 ejercicios que te ayudarán a implementar las revisiones, de manera que sean efectivas y cumplan con su objetivo: mejorar tu novela.

Lo primero, ya te lo habrán dicho en multitud de ocasiones, es que dejes descansar el borrador unas semanas, de forma que, cuando vuelvas a él, lo hagas con una perspectiva fresca y sin prejuicios. Luego, ya puedes comenzar a realizar estos ejercicios:

 

1. El lector cero

Durante el periodo en que debes dejar tu borrador en barbecho dentro de un cajón, lo mejor que puedes hacer es enviárselo a unos cuantos lectores cero de tu confianza. Busca aquellos que sean picajosos y no tengan piedad contigo. Te harás un favor si tus lectores beta son duros y no te pasan ni una.

 

2. Lee la novela en voz alta

Sí, es pesado y puedes llegar a quedarte afónico (lo evitarás si la lectura no la haces de un tirón), pero éste es un ejercicio extraordinario para comprobar el ritmo de la narración, la carga emotiva, la verosimilitud de los diálogos, si hay demasiados pasajes descriptivos que no añaden mucho a la historia y, sin embargo, interrumpen la acción, etc.

Además, leyendo la novela en voz alta te percatarás de aquellos huecos que has dejado y que necesitan escribirse, recordarás datos necesarios que hay que incluir, pero de los que te olvidaste, e incluso puede que se te ocurran nuevos giros que le vienen bien a la historia. A veces, al oír nuestra voz narrando la novela, se despiertan en el cerebro magníficas ideas que no habían aparecido al teclear la historia en silencio.

 

3. ¡Fuera capítulos!

Elimina cada uno de los capítulos de la historia y estudia el efecto. ¿Cambia algo si suprimes ese capítulo en concreto? ¿O la historia puede seguir adelante sin que su ausencia cause problema alguno?

repasar tu novela_02Al igual que al leer la historia en voz alta te habrás dado cuenta de los huecos que has dejado al escribirla y que necesitan ser rellenados, ahora te percatarás de si todos los capítulos que has escrito son necesarios o prescindibles. En el primer caso, obviamente, déjalos. En el segundo, elimínalos sin remordimientos ni dolor. Cuando la historia funciona sin ellos es que sobran.

Este ejercicio, naturalmente, no se ha de realizar sólo con los capítulos, sino con cada párrafo y cada trocito de diálogo que hayas escrito. Es una tarea dura, lo sabemos: a veces puede resultar tediosa y en otras ocasiones, simplemente te das cuenta de que hay algo de lo que puedes prescindir, pero te cuesta dar el paso de borrarlo porque te gusta mucho. En situaciones como ésta, pregúntate qué es más importante, si ese párrafo o esa conversación ingeniosa que has escrito, pero que no aporta nada a la historia, o la novela en sí, en su totalidad. Pesa ambos elementos en la balanza y verás por cuál de ellos se inclina ésta 🙂

 

Este ejercicio también te servirá para comprobar si el orden en el que has colocado los capítulos es el adecuado. Tal vez hay cierta información en uno de ellos que necesita ser contada antes o después de ese capítulo por la razón x. No tengas miedo a meter la tijera y a hacer un bonito recorta, pega y colorea cuando sea necesario. Si mejora la novela, hazlo sin pesar alguno.

 

4. Principios y finales

Ahora que ya has trabajado el orden de los capítulos y que has eliminado aquellos que sobran, toca estudiar el principio y el final de cada capítulo.

Asegúrate de que el inicio y el final de cada capítulo cumple con su cometido. En ocasiones, al empezar uno nos perdemos en detalles intrascendentes que hay que eliminar. Otras veces cometemos el error contrario: comenzamos el capítulo de una forma demasiado directa, sin tener en cuenta el cambio de escenario e incluso el cambio temporal que se ha producido. Está tan claro en nuestra mente (que observa la historia en su totalidad), que no nos percatamos de que no ocurre lo mismo con el lector y que éste puede perderse en el par de segundos que se tarda en pasar de una página a otra.

 

Ten en cuenta que el final de un capítulo debe empujar al lector a leer el siguiente y que ese siguiente capítulo ha de comenzar de forma que continúe atrayendo la atención de éste, si es que no quieres perderlo. De modo que la elección de frases y palabras en el final de un capítulo y en el principio del siguiente debes realizarla con sumo cuidado e inteligencia, a fin de que tengan el impacto necesario en el lector para que éste desee continuar la lectura de tu novela.

 

5. Lee de atrás hacia delante

Sí, sí, no nos hemos vuelto locos. Lee tu novela empezándola por el final y avanza en sentido contrario al habitual 🙂

Ahora que ya conoces y has escrito el final de la historia, léela empezando por ese final y continúa la lectura hacia atrás. ¿Por qué? Porque este ejercicio te ayudará a saber con precisión si para llegar a ese final has ido dando los pasos necesarios de tal forma que A conduzca a B, B conduzca a C y así hasta alcanzar Z o, dicho de otro modo, si para alcanzar Z hubo antes una W que te condujo hasta allí. Y si para llegar a esa W existió antes una V que te llevo hasta ella, etc.

 

repasar tu novela_03

 

Recuerda que toda novela (a través de las escenas y capítulo a capítulo) avanza obedeciendo la ley de causa-efecto. Así que, esta forma de revisión, al estilo cangrejo, lo que hace es ayudarte a ver si cada punto (efecto) que alcanzas en la novela viene precedido por otro que lo provoca (causa) y, por tanto, todo tiene una explicación lógica.

 

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Y si quieres seguir profundizando en este tema, te recomendamos el artículo de Actualidad Literaria: Consejos y pautas a seguir para corregir tu libro.

 

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Ateneo Literario

Comments

  1. Carlos Laredo Vardejo    

    Me parecen unos consejos muy sabios y comparto plenamente esas ideas. Creo que corregir una novela es casi tan importante como escribirla y, en cualquier caso, más trabajoso. De hecho, yo dedico bastante más tiempo a las correcciones que a la redacción.
    Hay que separar las correcciones ortográficas, de forma y de estilo de las de fondo. Aunque, como es natural, haciendo unas se encuentran con frecuencia otras.
    Yo aconsejaría, además, cuando la novela ya está terminada y las primeras correcciones hechas, leerla de un tirón en el menos tiempo posible. Eso permite descubrir fallos narrativos, contradicciones, olvidos, repeticiones e incongruencias o asuntos sin terminar.
    Nunca se termina de corregir un libro.

    1. Ateneo Literario    

      Hola Carlos.

      A mí me pasa exactamente lo mismo: tardo más tiempo en corregir que en redactar. Pero es que, en realidad, escribir es reescribir, buscando la mejor palabra, la oración más adecuada, la escena correcta…, y todo ello se consigue en la corrección. Como bien dices, nunca se acaba de corregir un libro 🙂

      Muchas gracias por tu visita y tu comentario.

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  2. Mari González    

    Muy buenos ejercicios, me los apuntaré.
    Tan solo una duda… ¿Y si no tienes lectores cero en tu círculo? ¿Dónde se encuentran?

    1. Ateneo Literario    

      Búscalos 🙂

      Hola Mari, si no tienes alguien cercano a quien puedas nombrar tu lector cero, búscalo fuera de tu ámbito. En foros de escritores, en las redes sociales, etc. Por supuesto, no te estoy diciendo que envíes tu texto a la primera persona con la que te cruces, pero haz lo que se llama “networking”, relaciónate, conoce a gente y, finalmente, encontrarás personas a las que puedas pedirles que sean tus lectores beta.

      Un saludo y gracias por tu visita y comentario 🙂

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