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3 formas de mejorar tu escritura

Hay cientos de consejos que, como escritor, puedes recopilar pacientemente para mejorar tu escritura. No todos son acertados ni aun aquellos que lo son deben siempre ponerse en práctica a rajatabla. Por eso lo ideal es que vayas haciendo acopio de estos consejos, selecciones los que te parezcan adecuados y luego, y sobre todo, aprendas a utilizarlos.


mejorar tu escritura
Con el artículo de hoy, en Ateneo queremos añadir a tu bolsa de consejos 3 formas de mejorar tu escritura que creemos que te resultarán muy útiles. Ojalá sea así 🙂


1. Estudia y entiende las emociones humanas

  • ¿Sabías que hay 6 emociones básicas y un buen montón de emociones derivadas?
  • ¿Sabías que cada emoción se manifiesta en nuestro cuerpo a 3 niveles distintos? Muy recomendable, en este sentido, el artículo de Ana Katzen Cómo expresar emociones a través de la escritura (sin caer en clichés). Parte I.
  • ¿Sabías que las emociones, los sentimientos y los estados de ánimo no son lo mismo?
  • ¿Sabías que las emociones son los motores de tus actos, la semilla de tus pensamientos y, por tanto, lo que imprime movimiento a tu vida?

Los personajes son entes vivos dentro de nuestra novela. De ahí que deban comportarse como tales, pero, si el escritor no entiende cómo funciona el aspecto emocional del ser humano, no será capaz de imprimirlo en sus personajes.

 

No basta con decir que tu protagonista siente miedo, y no estoy hablando aquí del famoso muestra, no cuentes, sino del hecho de que, antes de poder trasladar la emoción del miedo a nuestros personajes, hemos de conocer en profundidad cómo se manifiesta y cuáles son sus efectos. Sólo después seremos capaces de transferir al personaje esa emoción de forma auténtica y verosímil.

 

La rueda emocional

emociones_02En el curso sobre conocimiento y control de las emociones que estoy siguiendo con Ana Vico, he aprendido que hay una relación entre lo que pensamos y lo que sentimos, por una parte, y, por otra, entre lo que sentimos y lo que hacemos. Lo cual se transforma en una rueda emocional en la que estos elementos se retroalimentan entre sí.

¿Lo sabías?

Yo tampoco, hasta que Ana me lo explicó. Pero ahora que lo he aprendido, puedo utilizarlo en favor de mis textos y aplicarlo a mis personajes, humanizándolos con una profundidad que antes no habría sabido imprimirles.

 

La vida es emoción

Todos hemos leído libros que son perfectos desde un punto de vista técnico, pero que han fracasado a la hora de excitar nuestras emociones. Son historias emocionalmente estériles y, como lectores, no hemos logrado engancharnos a ellas. Les faltaba vida.


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La razón del escritor al imprimir emoción a sus historias puede tener distintas intenciones: atrapar al lector, excitar sus pasiones, conducir a los personajes hasta el estado al que queremos llevarlos por uno u otro motivo… Pero, sea cual sea, para los escritores la emoción es la clave, la llave que transforma su historia en algo vivo.

Las emociones introducen al lector dentro de la historia con mayor rapidez y facilidad que cualquier otra herramienta de las muchas que el escritor tiene a su disposición. Crear un estado emocional en el personaje que sea vívido y casi tangible es un punto de conexión inmediato entre éste y el lector.

 

Pero conseguir este efecto no es sencillo. Es una tarea ardua que comienza por el estudio y comprensión del mundo emocional. Siempre habrá parte de ti mismo en tus textos, sentimientos que se verterán en ellos de forma natural, sin que te des cuenta, y que funcionarán bien. Pero ése no será un trabajo pensado. Será el resultado de la simple casualidad.

Si de verdad quieres llenar tus páginas con esos puntos de conexión entre el lector y tus personajes, deberás aprender qué son las emociones, deberás comprenderlas y deberás saber cómo manejarlas para poder introducirlas de forma efectiva en tus textos.

 

2. Amplía tu vocabulario

Sí, lo sé, es algo que habrás oído antes, sin embargo, no es un consejo baladí. No se trata de que llenes tus textos con palabras extrañas que nadie entiende. Esto no te hace parecer más culto, sino pretencioso.

El objetivo de ampliar tu vocabulario para mejorar tu escritura se explica por la simple y llana razón de que cuanto más amplio sea y mejor lo domines, mayor será la precisión con que lo utilices. Y la capacidad para expresar las ideas con exactitud y rigor es un ingrediente indispensable en todo buen texto.

Plantéate, además, la pregunta de si las palabras que sirven para una historia pueden utilizarse de igual forma en otra que pertenezca a un género diferente. No escribes igual una nota que dejas en la nevera a tu mujer o tu hijo que un informe que has de presentar al departamento de calidad de tu empresa. ¿Por qué, entonces, en el mundo de la ficción no deberíamos hacer también esta distinción? De hecho, es algo en lo que a menudo no pensamos y que, sin embargo, es crítico: la elección de las palabras adecuadas para un género concreto es uno de los elementos que marcan la diferencia entre un mal texto, un texto mediocre y un buen texto.

Cuanto más reflejen las palabras que eliges el género, escenario y periodo de tiempo en el que se desarrolla tu novela, mayor conexión lograrás con el lector y con mayor facilidad lo introducirás en el sueño de la ficción.


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Elegir las palabras correctas marca la diferencia entre una historia bien escrita y un texto auténticamente literario. Una mayor precisión en el vocabulario que utilizas para escribir la novela supone una historia más clara y más satisfactoria para el lector.

Lo explica muy bien Roy Peter Clark en la quinta de sus Cinco estrategias esenciales para escritores, un interesante aportación de Víctor Selles: «Escoge palabras que el escritor promedio evite, pero que el lector promedio entienda». O, en Román paladino, tal y como señala Jaume Vicent en Cómo dejar de parecer tonto y escribir como un profesional, evita usar las “palabras trampa” y no utilices palabras que no conozcas.

La precisión a la hora de elegir el vocabulario con el que escribirás tu novela añadirá, además, una dimensión extra a la historia que va más allá de la ortografía, la puntuación e incluso la trama y caracterización de los personajes. El uso de palabras precisas añadirá simbolismo, significado y ritmo, elementos todos ellos propios de un maestro escritor.

 

3. No escribas más de lo necesariomejora tu escritura_04

Obviamente, no me estoy refiriendo al tiempo de escritura (cuanto más tiempo le dediques, más rápido y efectivo mejorarás). Hablo de todas esas escenas que no pintan nada en la novela, que no la ayudan a avanzar, pero que están ahí porque fueron una primera idea que tuviste y ahí se quedaron o porque te gustan tanto, aunque no pinten nada, que no te decides a eliminarlas.

 

Fuera lo accesorio

La primera regla para mejorar tu escritura en este sentido que debes grabar en la mente es que lo que no ayuda, estorba. Todos aquellos párrafos, por muy bien escritos que estén y por muy bella que sea la prosa con que los has compuesto, que no añaden nada a la historia ni la ayudan a avanzar sobran.

No sólo no debes temer eliminarlos, es que debes hacerlo. Al final, créeme, con ese tipo de contenido lo único que consigues es cansar al lector y, a veces, hasta enfadarlo.

Ahora bien, ten cuidado con lo que consideras accesorio. En ocasiones, escribir una escena en la que aparentemente no ocurre nada, pero que está construyendo el mundo de la novela o profundizando en los personajes no es un elemento anecdótico del que puedas prescindir, sino todo lo contrario. Lo explica muy bien Gabriella Campbell en el segundo de los 26 consejos para escritores a los que no deberías estar haciendo (mucho) caso.

 

¡Oh, santa simplicidad!

Dicen que éstas fueron las palabras que pronunció Juan Huss al ver, desde el pira donde estaba siendo quemado, cómo una anciana alimentaba la hoguera con leña.

El sentido de la palabra simplicidad en nuestro contexto no es el mismo, obviamente, pero traigo esta cita a colación porque también el escritor debe considerarla “santa”. La simplicidad o la sencillez, si se prefiere, es, obviamente, lo contrario de la escritura recargada y es el objetivo que debemos perseguir cuando trabajemos nuestros textos. De hecho, y ya que hemos comenzado con una cita, añadamos otra:

Lo bueno, si breve, dos veces bueno, Baltasar Gracián.

Así que:

  • Trabaja tus textos para que sean sencillos y suprime todo aquello que no ayude.
  • No utilices 10 palabras si puedes decirlo con sólo 5, algo que lograrás si manejas bien tanto la sintaxis como la precisión de vocabulario (¿recuerdas el punto anterior?).
  • Evita la redundancia. El lector no es bobo. Con una vez que se lo digas, basta.
  • No te metas en las entrañas de la historia escribiendo más de la cuenta. La sencillez sabe muy bien cómo hacer su trabajo.

 

Estos son los tres consejos que te damos hoy desde Ateneo. ¿Te parecen adecuados? ¿Crees que pueden mejorar tu escritura? ¿Los utilizas ya? Entonces, cuéntanos que tal. Ahí abajo tienes los comentarios para hacerlo y a nosotros nos encanta leer qué tienes que decir.

Y si te ha gustado el artículo y te ha parecido interesante, ¿nos ayudas a darlo a conocer en las redes sociales?

Gracias

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Ateneo Literario

Comments

  1. Clara Tiscar    

    ¡Imprescindible el consejo sobre las emociones! Y del lenguaje corporal, ¿qué me dices? Las emociones también pueden cambiar en función del lenguaje corporal, si cambias tu lenguaje corporal puedes llegar a cambiar muchas cosas ya que el cerebro entiende que el cuerpo le dice la verdad. Si demuestras seguridad, llegas a sentirte seguro. Me ha gustado mucho tu artículo. ¡Comparto!

    1. Ateneo Literario    

      En efecto, Clara, a través del lenguaje corporal, de hecho, es como se produce la mayor parte de nuestra comunicación. Así que, sí, es un elemento importantísimo que deberíamos manejar con maestría para saber cómo transferírselo a nuestros personajes. Sería una forma perfecta de llevar a cabo el “muestra, no cuentes”.

      Saludos y gracias por tu visita, por compartir y por tu aportación, que enriquece el artículo 🙂

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  2. Ana Vico    

    Buenísimo 😀

    Yo siempre he pensado que los libros tienen magia porque te hacen sentir emociones. Es como tú dices: muestra, no cuentes.

    Muy bueno y gracias por citarme 😉 ¡Abrazos!

    1. Ateneo Literario    

      Gracias a ti por tu visita y por enseñarme tanto 🙂

      Un abrazote.

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